El rejoneo se impone y abre la puerta grande de Osuna

Tarde de expectación en Osuna, con un público que, además de llenar los tendidos, se mostró colaborador, participativo y entregado.
La tónica dominante de la tarde fue la mansedumbre del ganado, un ganado de buena presentación en general pero que, o bien era más adecuado para su lidia a pie o simplemente era manso y punto. Sin embargo, la terna estuvo más que a la altura de las circunstancias lo que hizo que los tres integrantes abrieran la Puerta Grande.
 
Rui Fernades: Se encontró con un lote imposible, sobretodo su primero, el que abría la tarde, que lo privó de la más mínima opción de realizar su correspondiente lidia. El público pidió a viva voz, con pitos y palmas la devolución del astado a corrales, sin embargo la presidencia, contra todo pronóstico decidió sacar el pañuelo rojo ordenando así el empleo inmediato del rejón de muerte, algo sorprendente ya que el animal, debido a su mansa condición, estaba muy entero y el sacar ese pañuelo significó, de una manera indirecta, que Fernandes fuera doblemente privado de actuar.
Ya en su segundo, salió un ejemplar que, aún teniendo también una gran dosis de mansedumbre, permitió al portugués desquitarse e ir a por todas, empleando en ello toda sus ganas y saber, lo que fue recompensado con las dos orejas y la Puerta Grande desde ese instante.
 
Diego Ventura: En el primero de su lote tiró de oficio y buen hacer, porque su oponente huía, casi de forma recurrente, del caballo. Tuvo Ventura la paciencia y vista para ganárselo, hacerlo acudir a su terreno y después la garra y el coraje para exprimir a un morlaco que no tenía nada, siendo recompensado con una oreja por su excelente labor y entrega.
Ya en su segundo, volvimos a disfrutar de un enorme Ventura que puso en pie los tendidos con su espectacular rejoneo, todo un repertorio aderezado con su coraje personal el que mostró Diego Ventura qué, de no haber fallado con el rejón de muerte a buen seguro habría obtenido mayor recompensa. Por esta gran faena fue recompensado con las dos orejas.
 
Juan Manuel Munuera: Con Munera descubrimos una gran promesa del rejoneo, con una firme base y grandísimas cualidades, aunque cómo es obvio con detalles a pulir, por supuesto nada que no se pula con la experiencia que se adquiere en las plazas. Se mostró con ganas y entrega, muchísima entrega, ante un lote que, siguiendo la tónica de la tarde, era manso hasta decir basta. Un magnífico Juan Manuel Munera que logró arrancar una oreja a cada uno de los astados de su lote y abrir así la Puerta Grande. Cómo apunte personal, destacar que es un rejoneador al que recomiendo no perder la pista pues se mostró cómo una gran promesa de este arte.
 
Texto: Mika Zarcas / Fotos: Ramón Azañón
 

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